Lo que no debes hacer cuando el éxito llega repentinamente

Lo que no debes hacer cuando el éxito llega repentinamente Imagen: Paramount Pictures El éxito repentino llega de muchas formas, especialmente en el comercio. Tu tienda podría experimentar su primera venta masiva o tal vez configuraste alguna buena estrategia. Con frecuencia, esto significa recibir una importante ronda financiera para encontrarte justo en el centro de […]

Lo que no debes hacer cuando el éxito llega repentinamente28_blog

Imagen: Paramount Pictures
El éxito repentino llega de muchas formas, especialmente en el comercio.
Tu tienda podría experimentar su primera venta masiva o tal vez configuraste alguna buena estrategia. Con frecuencia, esto significa recibir una importante ronda financiera para encontrarte justo en el centro de un acontecimiento.
Cualquiera que sea la forma en la que obtuviste el éxito repentino, los elogios llegan, las ventas están despegando y la experiencia es absolutamente intoxicante.
Por supuesto, a pesar de lo que puede parecer el mundo exterior, tú y tu equipo conocen la verdad: nada se compara a esa sensación. Trabajaste, invertiste, te has dado golpes. Pero finalmente, después de toda esa sangre, sudor y lágrimas… ha sucedido.

Has llegado

Así que, ¿qué podría salir mal ahora?
Resulta que muchas cosas.
Solo basta preguntar a Daymond John, autor del reciente betseller de New York Times, The Power of Broke, quien dijo a la revista Foundr Magazine:
“El éxito puede arruinar un negocio si dejas que tu éxito afecte a tu forma de pensar”.
“He visto cómo el enfoque de los negocios puede cambiar rápidamente al alcanzar ciertos niveles de éxito. Se hace muy fácil caer en la complacencia y perder esa ventaja que los hizo crecer”.

Por esa razón he creado esta lista de lo que no debes hacer cuando te encuentras de forma repentina con el éxito, tomada de algunos de los nombres más exitosos en los negocios.

Decir “sí” a todo

El primer y más evidente efecto del éxito repentino es la oportunidad. No solo un poco, mucho.

Naturalmente, se siente increíble ver invitaciones, ofertas de asociaciones y otras ofertas.

La tentación, especialmente si tu éxito fue ganado con fuerza, es tratar la inundación de nuevas oportunidades como una especie de “última llamada” a una mezcla heterogénea todo lo que puedas tomar. En lugar de seleccionar y elegir tus “sí” con la tentación lúcida, terminas llenado el plato profesional con cada bocado que quepa en él.

Tomar todo el crédito

De acuerdo con Jeff Haden de Inc, los empleados excepcionales saben que “no se logra nada importante estando solo, aunque a algunas personas les guste actuar como si así fuera”:

“Decir «hice todo el trabajo» o «todo fue mi idea» es como decir «el mundo gira alrededor de mí y necesito que todos lo sepan»”.

Ese implacable enfoque hacia ti, es precisamente cómo los medios de comunicación presentan al éxito repentino. Todos aman a un héroe. Y las piezas del perfil (los artículos y los casos de estudio), que con frecuencia se enfocan en un individuo en particular y dando poca atención a todos los que contribuyen.

Puede que no seas capaz de controlar la forma en la que otras personas escriban o hablan de ti. Pero si puedes controlar la forma de responder. Nada perturba a las personas de tu equipo u organización más rápido que desacreditar sus contribuciones. No eres 100% responsable de tus logros y todo el mundo lo sabe.

Obsesionarse con el control

El miedo al fracaso es el subproducto más engañoso e icónico de éxito. Antes de caer en eso, estábamos libres de las cadenas, las expectativas y todo el peso que el éxito trae consigo. Tuvimos lo que Steve Jobs llamó “la ligereza de ser un principiante”.

Después, los ataques de éxito y las apuestas son más altas. Ahora hay algo que perder. En vez de levantar, el éxito se convierte en un ancla.

Para superar el miedo al fracaso, te conviertes en un modelo de control.

Presionamos nuestros proyectos entre nosotros todo el proceso y no permitimos que otras personas sean parte de lo que viene. Lo que es peor, dejamos de escuchar.

Fuente: shopify
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